Un consejo

Es tarde, y estaba en la cama, tratando de dormir. Luces apagadas, y demás. Dando vueltas en la cama, me asaltó una de las cuestiones que generalmente me asalta.

A veces termina el día y hago el balance, y pienso “¡qué gran día!”, y pienso en todas las cosas lindas/buenas/agradables que pasaron (como hoy), y una especie de sentimiento de realización y/o satisfacción me llena hasta que (no puedo evitarlo) de repente pienso “¿y para qué?”. Sí, qué importa que ahora sienta eso, me sienta así. ¿Qué es sentirse así? ¿Qué es sentir, en definitiva? Para empezar tendríamos que definir qué es que alguien “sienta”. ¿Qué sería algo así? ¿Un ser sintiente vendría a ser algo capaz de procesar información de cierta forma, de manera tal que en respuesta a eso que procesa tenga manifestaciones fisiológicas análogas a lo que conocemos como “miedo”, “felicidad”, etc? . No sé, soy muy amigo de las definiciones, pero en este caso en particular y al menos ahora no me interesan mucho. Sí, hoy estoy contento porque hice tal o cual cosa, estuve con tal o cual persona, me compré tal o cual cosa. Y? El famoso “son esas pequeñas cosas…”. Sí, demasiado pequeñas por ahí? No digo que haya que quitarles valor. Pero al final del día (y no me refiero al “día” de 24 horas), se termina, tiran del enchufe, y? Y qué hay? No hay nada. Si usted se sentara a mirar detenidamente a una hormiga que camina por el pasto, sin rumbo aparente, de trayectoria casi errante (que no siempre es así) y de repente se topa con algo que podría considerar “comestible” (no se comen lo que encuentran, si no los hongos que crecen en lo que encuentran) y de repente se pone como loca, camina rápido, trata de mover ella sola eso que encontró, y si no reclutra otras hormigas. Si uno estirara el concepto de “analogía” casi hasta romperlo, uno podría decir que esa hormiga se pone “contenta”.

¿Qué pelotudez, no? Una hormiga contenta.

Usted, yo, todos nosotros, somos hormigas felices (cuando lo estamos). Mire para arriba. Y ahora más allá. No es nada, asimílelo. En general (no siempre) las cosas que hacen a lo que llamamos “nuestra felicidad” son incluso más insignificantes que la insignificancia de nuestra existencia (por lo menos insignificante, generalmente, de manera individual).

Ya en algún lado en otro post hablé algo sobre “el sentido de la vida”, y que además no tenía sentido plantearse eso. Porque cuando digo “sentido”, no es desde el punto de vista casi bíblico en el que pareciera que la vida tiene un “propósito”. En ese sentido, la vida no tiene sentido (pum). Pero más allá de eso, tiene que haber alguna forma que vivir no sea al pedo, no? Digo, vivir es insignificante, no tiene propósito, pero podría argumentar de varias maneras que sencillamente “está bueno”; y dado que pudiera elegir, si vivir eternamente como una piedra, o 90 años vivo, elegiría la 2ª, así que tan boludo no soy. Pero debiera haber un nivel de satisfacción mayor que el de “satisfacción personal” (que no digo que no sea necesario) para que no sea tan al pedo. Un nivel de satisfacción más altruista, si se quiere.

Como dije en otro lado, me gustaría, por decirlo de alguna forma, “saberlo todo”. Y para qué? Para que no se/me haga planteos semi-exóticos, supongamos que entre “saberlo todo” está incluso saber fehacientemente que no se puede vivir por siempre. OK, lo sé todo, y? Eso me causa satisfacción? Igual me voy a morir. En una escala de 1 hora, mi alegría sería enorme. En una escala de 10 años por ahí también. Y en 100? y en mil? Y en la escala de tiempo en la que se mide la vida del Universo? Nada. Cero. Un susurro en el viento.

Un hecho notorio, que si bien no pasa para nada desapercibido, no se le da la atención que se merece (a veces), es la ausencia del otro. Quien es usted en ausencia del otro? Usted no es nadie. Si usted vive en función de poder usted vivir medianamente bien, siempre y cuando usted pueda tener una cierta cantidad de ahorros para tener una vejez digna, y se preocupa por tener usted el mejor auto de la cuadra, o usted la casa más linda. Incluso si es de aquellos que piensan que usted ya es grande y tiene que hacer lo que le de placer y sus hijos, bueno, que se jodan, total tienen un futuro por delante e irán a terapia (no se espante, no estoy inventando, conozco gente que piensa así), bueno, entérese que usted es un sorete.

De qué sirviera que yo intente (sé que no voy a lograrlo) “saber todo” (sí, entre comillas, es un decir) tratando de descubrir algo, aunque sea algo chiquito, si eso de alguna manera no queda de legado y no sirve para otro? Tiene un poco que ver con el primate que todos llevamos dentro, no? Hay un sentido de satisfacción más primitivo, más elemental y menos elaborado, muy personal, que tiene que ver con “¡cómo me satisface esto que es para mí!“. Pero, creo yo, hay otro sentimiento, más elusivo y difícil de abordar porque a veces incluso se puede llegar a contradecir con aquel sentimiento primordial más enraizado en nuestra esencia de satisfacción personal, que tiene que ver con una satisfacción, si se quiere un poco más abstracta, en función de lo hecho para/por el otro. El otro es cualquiera. El otro es su hermano, su hijo, su vecino, la humanidad. Sin el otro usted no es nadie, porque el otro lo resignifica a usted constantemente. Usted puede tener una vaga idea de lo que es “su esencia”, pero no termina de estar definido jamás a no ser que sea visto bajo la lupa de los otros.

Si no quiere vivir una vida al pedo, supongo que en principio tendría que resignificar alguna/s de su/s meta/s u objetivo/s de manera de que tenga sentido a la luz de una especie de “beneficio común” que no se limite a usted mismo. No, no significa que tenga que descubrir una vacuna. Ni salvarle la vida a nadie. Creo que se entiende. Trascender para sí mismo, no es trascender. Trascender es trascender hacia afuera, hacie el resto de la humanidad. Y con trascendencia no me refiero a estatuas ni cosas por el estilo, eso es una pelotudez. Muchísima gente ha trascendido en la vida, y tiempo después es probable que no se recuerde su nombre si quiera. ¿Y cómo trascendieron entonces? De nuevo, si se hace esa pregunta se está confundiendo trascendencia con fama. Trascender es, a mi entender, que usted, su esencia, ya no están. Pero usted hizo algo (ojalá por voluntad propia, y no por coincidencia, pero bueno, puede pasar), que fue más grande que usted. Que lo trascendió, que viajó y tuvo consecuencias más allá de la finitud de su propia existencia. Que movió algo, tocó algo, activó algo en otro lugar (no me refiero a un lugar físico, se entiende), que de alguna manera sirvió aunque sea por un infinitésimo a mejorar algo.

Mi consejo: trascienda.

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