Clockwork

“Ves como la gente no es nada feliz  
cuando sientes miedo cuesta sonreír  
sólo los que escuchan a su corazón reirán  
brillarán porque serán libres.  

Pero no es fácil.”

Rata Blanca dixit.

Bonsoir, e buona fortuna!

Hoy vamos a leer sobre el tiempo.

Más bien, ustedes van a leer lo que yo escriba sobre él.

Este/a coso/a, que ha sido definido/a tantas veces y de tantas formas desde que al primer homínido le creció un poquitín el lóbulo frontal y se dió cuenta que era finito, nos persigue desde que nacemos.

Uno no puede ¨hacer nada¨ cuando es finito. Uno tiene que hacer cosas, sentir cosas, ver cosas, ser cosas. Porque el tiempo se le va a acabar y ya no  las va a poder hacer. Porque el juego es así, no hay tu tía.

Pero, eso no es lo único que hace el maldito caprichoso (sí, me decidí por el masculino), el guacho indomable no sólo se la pasa corriendo sino que se caga en todas las formas que hemos creado para medirlo de forma igualitaria para todos, porque si se para el reloj el tiempo sigue pasando. Es más, lo peor de todo es que parece escuchar nuestros deseos y hacer EXACTAMENTE lo contrario.

Casos cotidianos que se me vienen a la mente:

º cuanto uno más espera el fin de semana, más largos y tediosos se hacen los días (en especial el Viernes).

º cuando uno llega tarde el reloj se las arregla para cuadruplicar la velocidad de sus agujas (o del conteo de segundos, en un reloj digital..)

Seguro que ahora mismo están recordando muchas situaciones similares.

Pero, aparte de ser un guacho indomable, ¿qué es el tiempo?.

Una vez leí por ahí que “el tiempo es lo que separa a mi yo actual de mi yo pasado y de mi yo futuro”. Entonces, el tiempo es lo que impide que nuestros “yos” se encuentren. Somos una seguidilla de yos, cada uno de nosotros, cada yo sustituyó al anterior y lo hizo desaparecer. Quizá quede algún recuerdo, un diario íntimo, alguna nota, un par de fotos, pero ya no está.

Recordamos algunas de sus vivencias (no todas, algunas se fueron con ese yo), las que más quedaron grabadas en nuestro/su ser, momentos de felicidad, tristeza, placer, miedo, amor, odio. El yo actual se nutrió de todos esos yos anteriores, de la misma forma que se nutrirán los yos futuros de él/ella.

Pero, por más que lo deseemos, el yo de antes nunca más va a volver, lo mató el yo actual.

Lo mató el tiempo.

Lo mató el cambio, lo mataron las experiencias, lo mataron las líneas de pensamiento, los roces con la gente, los libros, la música, las sensaciones.

A esto lo llaman crecer.

Not very fond of the term, porque crecimiento para mí significa “mejora” y un yo actual no necesariamente es mejor que un yo pasado, pero bué.

Espero que esto mate un par de “yos” del otro lado de la pantalla.

Nos vemos del otro lado.

Conectada como Unien,
¿deseas salir?.
Advertisement

Una respuesta hacia “Clockwork”

  1. Muy loco, posteamos al mismo tiempo. Me gustó este.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.